Why should you be an exchange student

Un post de mi compañera de experiencia además de gran gran escritora, que creo muy interesante

De España a Canadá

Mucha gente quiere participar en un programa de intercambio para aprender un nuevo idioma. Cuando ya tienes que irte, te das cuenta de que son muchas más las cosas que has aprendido, y el idioma queda en segundo plano. Ahora que volveré a casa hablando inglés es lo primero que la gente me comenta cuando hablamos: “¡Ya eres trilingüe! o Ya puedes hablar inglés sin problema”. Nadie se para a preguntar cuan independiente me he convertido y todas esas cosas que un intercambio te da.

PORQUE UN INTERCAMBIO ES UNA DE LAS MEJORES COSAS QUE PUEDES HACER:

  1. Conoces a personas de todo el mundo y expandes tus intereses. Siempre se hablan de los mismos países. Preguntas a la gente donde quiere ir y el 80% te dice Estados Unidos, Australia o algún país exótico. Pero no te das cuenta lo maravillosos que pueden ser otros lugares. He conocido a gente de México…

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Everything comes to an end

29 días. En eso se resume el tiempo que me queda en Canadá. 696 horas, 41760 minutos, 2505600 segundos, 2505599, 2505598, 2505597… Nunca aprecié tanto el tiempo como ahora mismo, porque es que… todo lo bueno se acaba.

Seguramente penséis “Bueno nena, tendrás ganas de volver a casa después de tanto tiempo”. Pues la respuesta que yo os doy os va a dejar como estabais. No y sí (sí, habéis oído -bueno, leído- bien, el No va primero). No quiero volver a “casa” porque esa “casa” ya no es mi única “casa”. Después de 9 meses aquí creo que puedo llamar a Qualicum Beach mi segundo hogar (van a tener que darme el título ese que le dan a los famosos de hijo adoptivo de la ciudad). Ya son muchas cosas vividas aquí, muchas anécdotas, muchas risas, muchos momentos compartidos… Toda la gente que he conocido aquí se ha ganado un trocito de mi corazón, ya sea el conductor de bus (si, bus amarillo), el cajero del supermercado que sabe de sobra que soy española y me saluda con un sonriente “Buenos días señoRRita” o la vecina de al lado. Pues entonces imaginaros las chicas del equipo de basket y de soccer, los entrenadores, los profes, los internacionales,los compañeros de clase y mis hostfamilies (lo digo en plural porque el pasado mes de Mayo lo pasé en casa de mi “entrenadoradesoccerydebasketqueestambiénmiprofedematesporqueaquilosprofessonalavezentrenadores” alias Ruth, ya que mi hostfamily se fue de vacaciones a Europa durate todo el mes).

La parte por la que Sí quiero volver es porque obviamente si que quiero ver a la family y a los amigos, vaya, a todos vosotros que me estáis leyendo 🙂 y  porque una vez que vuelva, la próxima vez que venga a Canadá estará más cerca (no, no creáis que ya hay viaje planeado, lo digo porque yo a Canadá vuelvo SI o SI)

Pero nada, ahora lo que me queda hacer es disfrutar estos 29 días más a tope todavía y secarme las lágrimas que se me caen cada vez que pienso que ya me voy.

Y por cierto, con nueve meses de experiencia a mi espalda, y sabiendo que ya nada va a poder estropear estos 10 meses, afirmo y requeteafirmo que:

ESTE CURSO EN EL EXTRANJERO ES LA MEJOR EXPERIENCIA “ABRE-MENTES” Y “MADURANTE” QUE PODRÍA HABER VIVIDO”

Así que como ya dije en otro post VIAJAD GENTECILLA, VIAJAD, y si no podéis viajar por lo que sea, pues leed, que así al menos vuestra mente se abre y viaja 😉

La mala noticia es que el tiempo vuela, la buena: que tú eres el piloto

Mucho tiempo sin escribir, muchísimo. La verdad, el tiempo vuela… Casi siete meses han pasado desde que cogí ese tren Gijón-Madrid, desde que me reuní con el resto de Spanadians de la generación 3.0. Casi siete meses de esas, ya lejanas, despedidas. Y sobretodo casi siete meses desde que puse al fin los pies al otro lado del charco, y sí, oís bien, digo los pies porque mi cabeza ya había volado a Canadá desde aquel 17 de Marzo de 2015.

La mala noticia es que el tiempo vuela. Me pongo a pensar y sólo me quedan 95 días. ¡95! Tan sólo 2280 horas hasta que coja el avión que me devolverá a casa… Bueno, a casa sí, pero también me alejará de la que ya considero mi casa, la que me ha acogido por siete meses. Si es que ya lo dice el himno…

Oh Canada
Our home and native land!
True patriot love in all try sons command.

En mi caso no es mi “native land” pero cómo si lo fuera

¿La buena noticia? Que aunque el tiempo vuele, tú eres el piloto. Y estos últimos 95 días los pienso aprovechar a tope. Diréis, bueno mujer pues lo que llevas haciendo estos siete que llevas ahí. Exacto. Pero estos últimos pienso disfrutarlos incluso más.

Os preguntaréis que habré estado haciendo durante todo este tiempo que no he escrito, no os culpo, por aquí no he dado señales de vida. Los que me tengáis en las redes sociales, o incluso seáis tan afortunados de que me haya dado tiempo a escribiros algún que otro mensajillo sabréis que no he “parao” quieta. Si es que como dice mi abuela “esta cría ya era culo inquieto de pequeña”.

Pues desde surf (no abuela, no hay tiburones) hasta snowboard, pasando por kayaking (dícese de lo que viene siendo bajar el Sella de toda la vida PERO en el mar… y con leones marinos pululando cerca tuyo). Voluntariado en la feria de Navidad papando frío sirviendo chocolate con leche o incluso haciendo gingerbread (galletas de gengibre) con los niños. Cena de Thanksgiving, cena de navidad, comida familiar por el cumpleaños de mi hostdad, otra por el cumple de mi hostsister, cena de Navidad de los internacionales, cena en Victoria con algunos de mis Spanadians, cena de equipo... etc. Si aquí lo importante es comer bien señores.Temporada de baloncesto.. hay tanto que decir que yo creo que se merece su propio post. Con lo cortita que ha sido y todo lo que ha dejado para contar… Y ahora viene soccer, que esperemos que sea al menos tan divertida cómo basket. Excursiones con los internacionales; Whistler, Tofino, Vancouver… y próximamente Seattle! Sightseing con la hostfamily; Victoria, Courtenay, Chemanius, Comox… Partido de baloncesto univeristario en Victoria con parte del equipo de basket… En fin, que una imagen vale más que mil palabras, así que aquí os dejo con unas cuántas fotos 🙂

Kwalikum Kondors

Random Photos I

Random Photos II

Random Photos III

La vida es un libro y si no viajas te quedas en la primera página

He descubierto lo que había oído decir a mucha gente y no entendía. Lo que a muchos les parece un sueño, su sueño. VIAJAR.

Hacedme caso, si tenéis la oportunidad, no la desaprovechéis, no os quedéis en lo seguro, en lo fácil, en lo de siempre. Viajad. Viajad tanto cómo podáis. Porque la vida es un libro, y si no viajas te quedas en la primera página.

De mi viaje he descubierto muchas cosas, y he ganado en algunos aspectos. No eres la misma persona que se va a estudiar un año fuera, que la que vuelve. Eso ya lo sabía antes de venir, y es uno de los riesgos que decidí asumir. Pero en mi opinión, merece totalmente la pena:

  • Confianza. Verte relativamente solo (y digo relativamente solo porque nunca lo estás, siempre está tu hostfamily, tu amigos aquí, tus familia y tus amigos españoles) te enseña que en la vida dependemos de uno mismo y que si quieres algo tienes que hacerlo tú. Aprendes a confiar en ti mismo, a decirte a ti mismo que puedes con lo que se te venga encima.
  • Fortaleza. Muchas veces nos creemos fuertes, o intentamos aparentarlo, sin embargo realmente no es ser fuerte, es saber cuáles son tus debilidades, como afrontarlas y tratar de convertirlas en fortalezas. Ser fuerte también es saber contar las cosas, pedir ayuda si te hace falta. Ser fuerte es saber derramar lágrimas si lo necesitas, porque todo el mundo llora, pero ser fuerte significa acabar de llorar y secarse las lágrimas.
  • Madurez. Aprendes a ver el mundo de otra manera, a no ser impaciente, a conocerte a ti mismo. Salir de lo fácil, de lo de siempre, de la zona de confort, te hace crecer.
  • Sinceridad. Aunque suene raro, aprendes a ser sincero, lo primero contigo mismo. Te das cuenta que la verdad nunca hace mal, y que si alguien te pregunta qué tal estás no sirve de nada un “estoy bien” por querer parecer fuerte como he dicho antes. A veces con sólo contar las cosas nos sentimos mejor, por pequeñas que parezcan, y si nos están preguntando qué tal es porque de verdad les importa, y sino pues para la próxima que no pregunten.
  • A disfrutar de la vida. No dejar pasar ninguna oportunidad de probar cosas nuevas. Porque si hay algo igual de bueno que viajar es REIR
  • Abrir los ojos. Descubrir nuevas culturas. Aprender, conocer, DESCUBRIR. Tengo la suerte de tener una hostsister china, que día a día me enseña cosas completamente nuevas, me hace abrir la mente, y sobretodo darme cuenta de que somos todos iguales y distintos a la vez. Tengo también amigos japoneses, koreanos, tailandeses, alemanes, mexicanos. De ellos aprendo todos los días algo nuevo y estoy muy agradecida de ello. Porque he venido a Canadá, pero a la vez estoy viajando por medio mundo.

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“No digas adiós, di nos vemos pronto”

Sinceramente, me parece increíble cómo el tiempo juega con nuestras vidas. Igual que un día, una hora o incluso un minuto se pueden convertir en una eternidad, dos meses te pueden pasar a la velocidad de la luz. Y así es, aquí estoy de nuevo contándoos. Dos meses y medio aquí, los cuáles como he dicho han pasado casi sin enterarme. Claro que si miro atrás y empiezo a hacer recuento de todas las aventuras y cosas nuevas que he hecho, aprendido o simplemente visto, pues esos dos meses se convierten en una vida.

En el último post había hablado sobre mi odio por las despedidas. Pensaba que aquí me libraría de despedidas hasta la mía, pero no es así. La vida es un viaje constante, y como todo viaje, está lleno de despedidas. Unas son para siempre, otras tan sólo por un tiempo. Algunas despedidas no sabes ni siquiera cuánto durará la ausencia, y otras, simplemente ni notas que te estás despidiendo. Hay despedidas como un simple hasta mañana, o un buenas noches acompañado de un beso. Otras en cambio están llenas de alegría y “pásalos muy bien y no rompas nada”. Pero las que yo realmente odio, son las amargas. Las que haces entre lágrimas, las que no quieres que lleguen, las que son por más tiempo.

Como he dicho antes, me parece increíble el concepto “tiempo”. Hace unos dos meses, en el primer día de clase descubrí que mi vecinos de taquilla eran nada más y nada menos que españoles. Es increíble cómo en tan sólo dos meses se pueden tener tantos y tan buenos recuerdos e historias que recordar. Dos meses y medio que han pasado volando, pero que sin embargo han conseguido forjar una amistad como las de toda la vida.

Pues se han acabado. Hace unas horas que tanto Pol cómo Álvaro han llegado a Barcelona y Madrid respectivamente. He vuelto a vivir otra despedida. De las de lágrimas, de las que odio. Sin embargo, esta aventura me está llenando de positividad y con lo que me quedo es con la frase de Pol:

“No digas adiós, di nos vemos pronto”

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2 Sept 2015. Posiblemente el día más largo de mi vida

Lo primero de todo, pedir perdón por no haber publicado nada en tanto tiempo, pero es que realmente, precisamente es lo que me falta, TIEMPO. Es increíble la cantidad de cosas para hacer, cosas nuevas, cosas increíbles, aventuras, o simplemente un paseo con tu hostsis hasta la playa mas cercana a tu casa para ver el anochecer y el eclipse lunar que hemos tenido este pasado fin de semana.

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Ya se que escribo con un mes de retraso este post. Pero me parece un momento adecuado para publicarlo. Después de llevar el 10% de esta aventura completado, con el 90% todavía por delante, es buen momento para recordar el día en el que al fin puse los pies fuera de España, fuera de lo seguro, fuera de lo conocido, fera de Asturias (mi tierrina), fuera de la protección de mi familia y amigos, fuera de mi zona de confort.

El lunes 31 de Agosto, a las 10 de la mañana cojo el tren destino a Madrid. Como ya dije en el post anterior, era un mar de lágrimas. En la estación de Oviedo se sube Celia (ai mi Celia, que habría hecho sin ti). La verdad que el trayecto se nos hace corto yendo juntas. Uno de los muchos recuerdos que me llevo y de los que me llevaré de esto son todos esos gestos que te marcan, porque como he dicho mil y una veces, esto empezó en el momento en que supe que me iba. Esos gestos de cariño y amistad, esos que te transmiten tranquilidad cuando más lo necesitas. Esos amigos de “hace poco” que se han convertido en “los de siempre” y que cuando se dan cuenta de que ya es el día, de que el verano se nos ha pasado y de que te vas, se quedan pálidos y solo consiguen abrazarte. Pero en medio de ese abrazo, en el que tú ya estas temblando, son capaces de plantarte un beso en la frente y decirte que aquí te esperan cuando vuelvas. Esos que van a la estación solo por poder despedirte una vez más, y que te dicen que “no te voy a decir Adiós, sólo hasta pronto, porque esto va a pasar volando”. Esas manos agarradas en el tren mientras nos aguantamos las últimas lágrimas que vamos a derramar, porque a partir de aquí no se llora, a partir de aquí nos comemos el mundo. Todos esos gestos te hacen madurar, y te hacen apreciar lo que tienes.

LLegamos a Madrid, nos cambiamos y tenemos las fotos para los periódicos. Que bonito quedan veintipico personas de Madrid y luego en la foto de Asturias sólo dos jajaja. Ole esas asturianas.

Reuniones, reuniones, juegos, reuniones, reuniones, comida con el embajador, más reuniones… y algo de tiempo para ir a la piscina, charlar, cantar… Esto se ha convertido en una familia, la familia Spanadian. Para futuros becados, no os preocupéis si llegáis a Madrid y os empezáis a poner nerviosos y a no saber dónde os estáis metiendo. Yo estaba así o peor. Lo único que veía y oía era a todo el mundo con las cosas clarísimas y yo era un mar de dudas. Habré hecho bien, podré con ella, me entenderé en inglés, serán como aparentan, y las más temida por todas, haré amigos. Así pasamos dos noches (bueno, los que volábamos a Amsterdam, una noche y dos horas) y llegó:

2 de Septiembre de 2015. Posiblemente el día más largo de mi vida.

02.00 AM // Suena el despertador (en realidad nos llaman desde recepción como habíamos pedido) en el NH Las Ventas (Madrid, España). Como ya habíamos acordado antes de dormir (si se le puede llamar dormir) la primera en ducharse es Maria (becada de Cuenca), la segunda Mar (becada de Barcelona) y la última yo.

03.00 AM // Arrastramos nuestras maletas por el silencioso pasillo del NH. Llegamos a recepción puntuales como un reloj, nadie se retrasa, nadie se duerme, nadie quiere quedarse en tierra.

03.05 AM // Recogemos nuestros móviles (por fiiiin) No sabéis lo mal que se pasa incomunicados casi dos días, sobretodo cuando por la noche te dan bajones y necesitas hablar con tus padres, tu mejor amiga o tu mejor amigo.

Después nos entregan nuestro desayuno; una bolsa con un sándwich, dos mininapolitanas de chocolate (que muy a mi pesar no me consigo tomar), una pieza de fruta y una botella de agua (bendita agua que es lo único que puedo meter al cuerpo).

Siguiente paso, subir las maletas grandes del piso de abajo… por las escaleras… 23.5 kg (sí, me pasé 0.5kg) toda una aventura si encima contamos que yo llevaba mi violín a la espalda.

03.15 AM // Ya en el bus por fin enciendo el móvil. Empiezan a llegar todos los mensajes de despedida y de ánimos, y de algún que otro despistado que piensa que ya estoy en Canadá.

03.30 AM // Aeropuerto de Barajas (Madrid, España). Haciendo cola para facturar en nuestro primer vuelo con destino Amsterdam. Los nervios del momento hacen que todos empecemos a pesar las maleta en los puestos libres (sí, lógicamente a las tres de la mañana hay muchos puestos libres) Nervios a flor de piel, los afortunados que pueden desayunar se toman el sándwich, cambios de última hora para intentar que la maleta pese menos… y al fin toca facturar. ¡Alerta! ¡Problema! La compañía no me deja llevar conmigo mi violín + el troley… ¡Alicia! Aquí llega Alicia a mi rescate y finalmente decidimos sacar el portátil del troley, y la documentación y “cosassumamentenecesariasparaelviaje” las guardo en el violín. Menos mal que la compañía deja facturar el equipaje de mano gratuitamente.

03.45 AM // Pasado el susto (el primero) toca control de seguridad. Pitaré, no pitaré… No pito.

06.00 AM // Toca coger nuestro primer avión y decir “¡Adiós España!¡Nos vemos en 10 meses!” Cabe decir que mi primer vuelo me lo pasé sobadísima (y sino preguntadle a mi amigo cántabro David, quien por cierto no se libra de mí desde la reunión de Vitoria). Al parecer el pobre fue apretujado en el sitio del medio con Laura y conmigo cada una sobada a cada lado.

08.00 AM // ¡Amanecemos en Amsterdam! Pero al ir tan dormidísima como iba obviamente ni me enteré. En Amsterdam no tenemos que recoger nuestras maletas facturadas, lo que es un grandísimo alivio. Lo peor son las 5 horas que nos quedan de espera. Menos mal que Enol y Diego son tan pringaos que madrugan para entrenar y les tengo ahí para tirar de mi hacia arriba y decirme que todo va a ir bien. Gracias chicos.

Lo primero que hacemos en Amsterdam es intentar desayunar. Pero no vamos a ir los 29 juntos, así que se hacen los típicos grupitos. María, Neus, Mar y yo nos vamos a una cafetería. Me compro un curasán y un agua. Y cuando me siento a intentar comerlo llegan los mensajes de papá y mamá. Y si a la vez estás hablando con tu mejor amigo y uno de los mejores, lo que consigues es un nudo en garganta y estómago horrible. Es increíble como dos días y la situación en la que estamos une tanto. Porque con un sólo gesto o una sola mirada ya entiendes a tus compañeros. Gracias a todos mis Spanadians por estar ahí para apoyar siempre.

Finalmente el tiempo en Amsterdam no se pasa tan mal. Una vez que consigo controlar los nervios (gracias mamá). Eso sí, el curasán sigue siendo misión imposible así que se lo doy a Maria. Sacamos las cartas, formamos un grupo de “vagabundos” tirados en el aeropuerto de Amsterdam. Después de jugar a burro, a mentiroso, a veo-veo y hasta palabras encadenadas es hora de volver a embarcar. El avión sale con retraso lo que ayuda a ponernos maaaaaas nerviosos. Eso sí, subir al avión y quedarme boquiabierta… ¡Pedazo avión! Cada asiento con su tele delante, tu cargador para el móvil… un lujo. Creo que me vi unas cinco películas en el vuelo. Además las dos comidas que hicimos en el avión deliciosas. Al fin llegamos a Vancouver sobre las 22.30 hora española, 13.30 hora canadiense. Pasar aduana, recoger maletas facturadas, ir a inmigración. Y ahí el gran reto, qué me preguntarán, les entenderé, cuánta cola habrá que esperar… Pues no me preguntaron nada, les entendí perfectamente y en 30 min habíamos pasado los 29. Única anécdota: casi me dan el visado de uno de mis compañeros (sí chico) y a él el mío. Luego dicen que los canadienses son ordenados… en fin… que me veron rubia, de ojos azules y de 1.90 como es Adrián jajaja.

15.30 PM (Vancouver) – 00.30 AM (España) // Llega el momento de más despedidas, a la mayoría les volveré a ver en 10 meses en la vuelta a casa, pero aún así es emotivo, si es que se os coge un cariño… Unos cogen otros vuelos hacia sus ciudades, y los primeros afortunados empiezan a recibir sus familias en el aeropuerto. Que ganas tengo de ver a la mía.

16.30 PM (Vancover) – 01.30 AM (España) // Y aquí estamos en la terminal más remota y pequeña del aeropuerto de Vancouver los 7 que volamos a Commox, en la Isla de Vancouver. Y todavía nos queda hasta las 18.45 para coger nuestro “avión” (más bien avioneta) a la isla. Así que despedimos a Alicia que ya se queda en Vancouver a hacer todo el papeleo de ReadLeaf y nos ponemos otra vez con las cartas.

18.45 PM (Vancouver) – 03.30 AM (España) // Ya pasadas las 24 horas de empezar nuestro viaje, cogemos nuestro último vuelo, con Laura y conmigo acojonadas por el riesgo de tormenta y el violín y los troleys que no caben en los cajones de equipajes de mano. Eso sí, la única azafata del avión, en un vuelo de excasos 45 min, se dedica a pasar comida y bebida a los, como mucho, 15 pasajeros.

19.30 PM (Commox) – 04.30 AM (España) // Aterrizamos en Commox. OMG. Que nervios. Bajamos las maletas y empezamos a ver los familiares en las ventanas. Y de repente veo a Grace… y a Rick… y a Bettina… En cuant entramos voy rápido hacia ellos y todas esas dudas de qué hago, ¿dos besos?, ¿me quedo quieta? Se resuelven en un cariñosísimo abrazo. Cogemos mi maleta y nos vamos.

20.00 PM (Commox) – 05.00 AM (España) // Primera cena súper canadiense en un bar de carretera, que más adelante descubriré que es lo más típico aquí. Mi primera hamburguesa norteamericana que esta de muerte.

20.45 PM (Commox) – 05.45 AM (España) // La vuelta a casa en coche me la paso pegando cabezazos del sueño que tengo.

21.30 PM (Parksville) – 06.30 AM (España) // Llegamos a casa. Rápida visita a la casa. Llego a mi habitación…  y plof… caigo rendida en la cama

Todo empieza con un final

2 Sep 2015… Posiblemente el día más largo de mi vida.

Pero la aventura no comienza ahí, comenzó hace ya unos meses, pero cuando realmente te das cuenta de que esto es real, de que te vas, de que tu vida va a cambiar radicalmente… es cuando te despides. Suena irónico que todo empiece con una despedida, pero así es, y además no sólo una:

Te pasas todo el verano despidiéndote “por si acaso” no te da tiempo a despedirte por infinita vez… pero las despedidas más difíciles son las que no quieres asumir hasta el último momento posible…

Tres días para irme… como se hizo habitual este verano quedo con los chicos para ir a la playa, pero como también es habitual acabamos en roces jugando a futbol. No se si es porque era nuestro último día juntos o por qué pero acabé hasta marcando goles. Hora crítica…hay que volver a casa. Enol y Álvaro son los primeros en irse… primera despedida dura… gestos, abrazos, besos que marcan. Nacho, Vlad, Manu y yo nos vamos en la otra dirección… y mis nervios empiezan. Veo a los que se han convertido en mi mejor amigo y uno de los mejores alejarse de mi…diez meses… miro hacia el otro lado y veo a los otros tres alejarse poco a poco también. Llegamos a casa de Manu, cuántas veces habremos quedado a lo largo del verano en ese portal… “a las 16 casa Manu” mítica frase de quedadas de verano… abrazo rápido y un verás como pasa rápido que ninguno nos creemos, pero bueno, ¿no dicen que cuanto mas rápido quites la tirita menos duele? pues esto es lo mismo, solo que sigue doliendo igualmente. Seguimos el camino sin mirar atrás, mi estómago dice a gritos que estoy nerviosa. Nacho como siempre ahí está intentando animar,pero aún así mi cabeza ya empieza a funcionar, a pensar en los diez meses, en el echar de menos al que tanto miedo tengo… y así llegamos a mi portal, cuántas veces les habré despedido aquí después de días enteros de playa, pachanga, paintball o lo que fuera que hiciéramos, pues la última no va a ser diferente. Abrazos cargados de emoción y promesas de que todo pasará rápido… como no… La puerta se cierra y con ella yo ya me derrumbo. Y eso que es la primera despedida…

Dos días para irme…Sábado a la carrera porque la ley de Murphy se ha cumplido, mi móvil ha decidido dejar de funcionar a dos días y medio de irme. Además hay que pesar, repesar y requetepesar la maleta.Comida en casa de los que se han convertido en mi segunda familia, los recuerdos que me llevo de esa casa y de esa familia son de lo más valioso que me puedo llevar conmigo. Tarde y noche de fiesta en Avilés para despedirme de la juerga asturiana, y adiós a mi ovetense favorita y a mi Marieta (cómo sé que lo vas a leer y lo vas a odiar jajaja). Mejor no pensarlo y despedirnos como si fuera lo más normal…

Y llega el temido Domingo… 1 día para irme…comida familiar…fiestas del pueblo… día genial… hasta que toca irse. Hacedme caso despediros de vuestros abuelos por 10 meses es lo más duro que hay. Porque, ¿no dicen que no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes? pues en este caso yo no pierdo nada, en tal caso tiempo, tiempo a pasar con ellos, porque cuando te despides por 10 meses realmente te das cuenta de lo que vas a echar de menos ese cocido los miércoles cuando sales del instituto empapada por la lluvia, esa fabada que se pone hasta en verano, esos días sí y día también de playa,esas discusiones tontas que siempre hay, esos ¿güelito no me estás escuchando?, los que te enseñan a jugar a las cartas, los que echan carreras a las sopas de letras desde que tienes uso de razón, esos “la encontré la encontré” que dicen a gritos que es mentira, que es por despistar, esos que cuando eres pequeña y te duermes en su hombro mientras trabajan ni se mueven por no despertarte, esas notas de “fea, feísima, feísisisisima” que te pasan mientras haces los deberes o mientras ellos están al teléfono, esos que están ahí siempre dispuestos a aguantar lo que sea para verte jugar al menos un partido por temporada, y que siempre siempre tienen que dejarte en evidencia con ese “ole mi niña” después de tu audición de violín, o por qué no decir que son los que todos los días que bailas están ahí pero “nonono yo no bailo” (pero siempre cae la danza prima eh güelita). Pues eso, cuidar a los abuelos, porque es que los abuelos tendrían que ser inmortales!!! (Güelitos si estáis leyendo esto os quiero mucho mucho mucho).

Pero no sólo los abuelos…¿lo grande que va a estar mi prima cuando vuelva? cuánto te voy a echar de menos pitufa. Adiós a los tí@s, a madrina, a los tíos-abuelos, a los que son como tíos, a los primos… Y llega la que es de la familia también. Vuelta a la casa Del Prado… no hemos bajado del coche ya somos un mar de lágrimas… que decir… imposible de describir… ella ya lo sabe todo y 10 meses no son nada comparado con lo que nos queda por vivir juntas. Otra vez despedida rápida pero esta vez si que con lloros, llantos, lágrimas, mocos jajaja. Sigo el camino a casa entre lágrimas pero como dice mi padre “esto no es nada para vosotras”

Y ya sólo queda intentar dormir… me sorprendo consiguiendo dormirme “pronto”… y llega “El Día”.Ese que nunca consigues imaginarte. Pues bien, aún estando en él no te lo crees. Y empiezan las paranoias… última vez que desayuno aquí, última vez que me lavo los dientes aquí, última vez que voy en este coche, última vez que paso por esta calle… última vez que voy a la estación de tren… Y ahí aparecen… Paula, Marta, Enol y Diego. Como he dicho antes no me creo que me vaya, vuelta a los abrazos, no consigo reaccionar, para mi esto es un día normal… hasta que… “Ana tienes que pasar ya al andén”. Los abrazos se apresuran, las despedidas se acortan… y llegamos al andén… papá, mamá y yo. Ya estoy llorando, tengo que meter las maletas solas y despedirme ya aquí… Soy tal mar de lágrimas que el revisor les deja pasar conmigo. Si antes he dicho que las despedidas más duras son las que no quieres asumir y las que se quedan para el final podéis imaginar la de vuestros padres. Maletas colocadas, todo más que dicho, últimos te quiero, últimos abrazos… y el tren sale dejando mi queridísimo Gijón con todo  todos los que se quedan en él atrás.

Destino: LA MEJOR AVENTURA DE MI VIDA

Empieza la cuenta atrás definitiva

En 30 días a esta hora estaré llegando a Madrid, cargada de maletas y con mi violín al hombro. Cargada de ilusión y con unos nervios terribles. Con dolor de barriga y dos o tres chicles de fresa en la boca. Como si no me conociera, me estoy ya imaginando allí, siempre nerviosa como soy yo y mirando a todos lados buscando cualquier cosa que podría salir mal jaja. En tan sólo 30 días dará comienzo la que espero que sea por ahora la mayor aventura de mi vida. 30 días de espera para que den comienzo los 10 meses más fríos que hasta ahora haya vivido, los 10 meses mas canadienses de mi vida, los 10 meses que casi seguro marcarán un antes y un después en muchos sentidos.

Pues bien, estos 30 días también van a ser posiblemente los más caóticos. Os preguntaréis, por qué si ya tendrás todo preparado desde hace mucho tiempo. Inocentes… Los que me conozcáis sabréis que tan desastre como soy yo era tener mucha esperanza el creer que iba a estar todo listo. En lo que al papeleo se refiere sí que está todo en orden, gracias por supuesto a la Fundación Amancio Ortega. En lo que a mi parte… bueno, no se puede decir que no haya nada hecho, pero si que queda mucho por hacer. ¿Cuántas veces haré y desharé la maleta? Apuestas, apuestas, se admiten apuestas 😉

Esperemos que entre carrera y carrera, y entre hacer y deshacer la maleta me dé tiempo a despedirme como es debido. Aunque pensándolo mejor y conociéndome, quizás sea al revés ¿no?, entre quedada y quedada, entre piscina y playa, tenga algo de tiempo a ir haciendo la maleta (mamá, papá, notad la ironía).

Por si acaso, yo ya he ido haciéndome con unas cuantas fotos de la tierrina pa´ que estos 10 meses lejos de ella se me hagan mas asturianos.

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Host-Family

Uf, vaya final de curso… Ya siento tener esto tan abandonado, pero a partir de ahora, aprovechando para mentalizarme de mi ya próxima partida, procuraré ir contándoos más a menudo mis aventura y desventuras.

Este tiempo que he estado sin escribir ha sido realmente agotador. Final de curso, con sus respectivos exámenes finales. Fin de curso también en el Conservatorio. Final de liga con el equipo, campeonato de España… Final del Abierto Hasta el Amanecer ( para los que no seáis de Gijón o simplemente no lo conozcáis aprovecho para hacerles publicidad, ya que es una asociación para gente joven, la cual realiza muchos cursos de formación, y entre sus actividades cuenta con unos torneos deportivos nocturnos de fútbol, baloncesto, tenis y pádel. Y obviamente tratándose de baloncesto no me lo podía perder jaja. Ya que estamos aprovecho: gracias Sara, Zapi, Dejan, Manu, Enol, Nacho, Álvaro, Dani, junto con David y Marta por esos partidos a las tantas de la noche y todas esas pachangas para “entrenar”, algún día llegaré a la canasta de mini no os precupéis). Bueno, que me enrollo, así dicho parece que todo se acaba pero en realidad ni siquiera yo sé la aventura que estoy apuntísimo de empezar. ¡Dónde me he metido jajaja!

Pues bien, aprovecho para presentaros a la familia que me acompañará y guiará en mi experiencia canadiense. Tengo el honor de presentaros a la familia Beaven, la cual será mi host-family durante estos 10 meses. Esta familia vive en una preciosa casa en Parksville, British Columbia, el cual se sitúa en la Isla de Vancouver (sí, exacto, está muy cerquita de la inmensa ciudad de Vancouver). Mi familia, porque sí, ya me siento parte de ella, la forman mi host-mum Bettina, mi host-dad Richard y mis dos host-sisters Gabi (hija de Bettina y Rick) y Grace (una estudiante china de mi edad que ya lleva un año allí). Bettina está jubilada, y Richard es conductor de autobus (debe ser para que me sienta como en casa jaja). Gabi es dos años mayor que yo y estudiará en la Universidad su primer año mientras yo esté allí. Grace por el contrario tiene mi misma edad y asistirá conmigo al Kwalikum Secondary School. Tanto Richard como Bettina son unos apasionados de las motos y tienen 3 en su posesión, entre ellas una Harley. Gabi y Grace son muy deportistas y por supuesto entre sus gustos se encuentra el baloncesto 😉 Además Richard y Bettina son abuelos (ambos tienen hijos mayores e independizados) por lo que la familia cuenta con un motón de niños pequeños, los cuales adoran pasar tiempo con sus abuelos. Ya me he puesto en contacto con ellos desde el primer momento, y son un familia encantadora a la que tengo muchísimas ganas de conocer.

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Esto no quiere decir que se me vaya a hacer fácil dejar todo atrás por 10 meses, al contrario, pero sí que es verdad que tengo la sensación de que mi host-family va a conseguir hacérmelo más fácil.

Ahora lo que me queda: disfrutar a tope del verano… ¡y aprender a cocinar!

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Por fin tengo algo de tiempo para seguir escribiendo 🙌📖
Continuando con lo que escribí en el post anterior; después de enterarme de que me había convertido en una futura Spanadian ( nombre con el que nos llamamos los becados y que es una mezcla de Spanish y Canadian), los días siguientes fueron como estar en una nube. No me lo podía creer. Coincidió además que me fui de viaje de estudios a París, lo cual ayudó a no bajarse de la nube.

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Recién llegada de París, lo primero que me encontré fue una pila descomunal de papeles, los cuales había que leer, releer y requeteleer para después firmar, aceptar y requeteaceptar jajajaja. Fueron días de ajetreo, médico, dentista, decisiones, nervios, es decir, otra vez emociones a flor de piel.
Por fin se acabó (por el momento) el papeleo, y el siguiente paso era la reunión informativa. Decidí ir a Vitoria (voy a hacerme vasca con esta experiencia), y cuál fue mi sorpresa cuando unos días antes de ir, llegó un correo electrónico en el que me informaban de que ya tenía instituto y HOSTFAMILY. No me lo creía, lo puse por el grupo de whatsapp de los spanadians y resulté ser la primera en tener una familia de acogida!! (En el siguiente post hablaré de mi querida hostfamily y mi distrito escolar.)
Así es que llegué a Vitoria sabiendo mucho más de lo que me esperaría cuando llegara a Canadá que la mayoría que estaban allí. Fue un día muy intenso, en el cual entramos al hotel a las 11 de la mañana y no salimos hasta las 17:30 de la tarde. Fue una jornada muy divertida, y que en mi opinión lo que nos enseñaron nos va a ser de gran utilidad cuando estemos inmersos en esta gran aventura. Técnicas de relajación, empatía, controlar los nervios, resilencia… Cosas necesarias para cuando nos veamos sólos. Allí me volví a encontrar con algunas caras conocidas como fueron Mikel y Mirari, con los que hice el examen en Bilbao (coincidencias de la vida), pero la mayoría era gente nueva (de EEUU y Canadá) de los que tengo que decir que hicieron el día todavía más divertido. El día acabó de ser redondo haciendo turismo con mis padres. Cuanto voy a echar de menos las tapas cuando esté al otro lado del Atlántico.

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